Sin duda una de las tareas y objetivos que debemos plantearnos es el de reducir la obesidad infantil en la familia. Hablamos de uno de los grandes problemas que nos encontramos dentro de nuestra sociedad hoy día. Hay que tener en cuenta, que además de los efectos perjudiciales que la obesidad tiene en las personas, está demostrado el efecto negativo que tiene en el rendimiento escolar, por lo que por motivos de salud y por motivos educativos, debemos hacer frente a este problema.

reducir la obesidad infantil en la familia

Hay dos áreas sobre las que trabajar y que deben ser gestionadas en primera persona por los padres y madres de cada familia.

  • Control de la alimentación en el ámbito familiar
  • Animar a hacer ejercicio físico en la familia

Si queremos reducir la obesidad infantil en la familia, llevar un seguimiento y una planificación ordenada en todo lo relacionado con la alimentación, sin duda, genera un impacto muy positivo.  Pero este control no debe limitarse a la hora de hacer la compra, sino sobre todo a tener una actitud y orientación a modo de ejemplo con uno mismo, para que nuestros hijos vean qué tipo de alimentación es la que deben seguir.

No puede ser que nos planteemos, que nuestros hijos sigan una dieta ejemplar y nosotros, demos el ejemplo contrario, comiendo en casa todo tipo de comidas para nada recomendables.

Y lo mismo pasa en el apartado del ejercicio físico. Familias sedentarias, normalmente llevan a aparejado a niños sedentarios, mientras que familias activas y deportistas favorecen el desarrollo de niños más activos.

Es decir, el ejemplo y el apoyo por parte de las familias se vuelve crucial para la batalla para reducir la obesidad infantil en la familia. No hay que olvidar el ejemplo que les damos a nuestros hijos, somos su mejor espejo, así que nada mejor que tener esta actitud positiva en primera persona para conseguir los mejores resultados en esta materia.